Las personas sordas no tienen esa base y es lo que en la mayoría de los casos ocasiona problemas serios en el aprendizaje lector. El educador lector debe conocer el contenido del texto y luego lo narrará en lenguaje de señas. Mostrará las imágenes de que disponga y también el contenido escrito para que los niños sordos puedan hacer la asociación de texto/imagen. Es muy importante que esta actividad de aprendizaje se realice regularmente antes de que el niño entre al colegio. El niño sordo adivina lo que hay en la lengua escrita, es decir, lee imágenes. Es también necesario que, cuando el niño sordo empiece a leer un libro, lo haga con un maestro o profesor que le pueda traducir lo que ve al lenguaje de señas. Las palabras aisladas del contexto no tendrán significado alguno para ellos si no se acompañan con experiencias concretas como ver, oler, probar o sentir. Estas experiencias son también importantes en los niños que no tienen problemas auditivos, pero lo son más aún para los chicos que han nacido con problemas de audición, y es mediante ellas que aprenden los niños sordos a leer.