Freinet, a diferencia de Montessori, no es partidario de sistematizar los aprendizajes.
Se limita a dar motivaciones para que él mismo descubra el proceso; considera que cualquier progreso se debe de conquistar de manera natural y a partir de tanteo experimental.
Sergio Hessen dice que en la institución Montessoriana se tiene la impresión de unidad mecánica del unísono.
Karl Korsch, teórico marxista alemán, afirma que en el método se proclama orgullosamente la libertad, pero para él es una libertad sin contenidos, limitada tanto en amplitud como en profundidad, que es un método para la educación de los sentidos, además de que está sujeto a una sola especie de actividad, quedando así reprimida la espontaneidad y la potencia creadora del niño.
Karsen hace una crítica al material Montessoriano ya que menciona que es rígido y el mismo maestro queda convertido en un muñeco sujeto a la dictadura del material.
Muchow dice que es la represión de la fantasía, sin duda alguna, el mayor y más sensible fallo del sistema.
El número de alumnos es bastante reducido (de 15 a 20 alumnos) en una balanza de edades donde se promueve la interacción de las edades, pero en la realidad educativa se tienen 28 niños por salón de clase siendo imposible su implementación.
El método Montessori, es criticado por conductista ya que la guía le dice al niño cómo realizar las tareas y en qué secuencia y en qué orden.
Otros afirman que al darle libertad al niño de escoger su trabajo, “el niño hace lo que quiere”.
Pero, sin duda, la mayor crítica es que exalta una religión naciente más que exponer un sistema pedagógico.
Encuentran en M. Montessori consideraciones religiosas y una terminología relativa a la fe, al Evangelio, a la religión en general.