Las cerraduras electrónicas tienen un problema que no es menor y que ha frenado su expansión: Las cerraduras electrónicas requieren una fuente de alimentación.
Las cerraduras electrónicas con batería son una mala opción porque si se acaba la batería, no entras.
Si tienes las puertas con cerraduras electrónicas con batería deberás acordarte de ir cambiándolas antes de que se agoten.
Y eso es un coste enorme para instalaciones grandes.
No solamente en pilas de recambio, sino en el coste de reemplazarlas.
Por no hablar de que es una opción antiecológica que genera residuos contaminantes.
Y el problema se incrementa a medida que se van añadiendo puertas.
Si además la cerradura electrónica es de las que se comunican por wifi o bluetooth, entonces tiene el problema añadido que duran muy poco, y menos si es una puerta muy frecuentada.
Los hospitales, las escuelas o los ayuntamientos tiene que preocuparse de los enfermos, alumnos o ciudadanos.
¡No de cambiar las baterías a las cerraduras electrónicas!
Las cerraduras no deben representar un problema adicional para estas organizaciones.
Quizás puedan valer para tu casa, pero no para una instalación mediana o grande.
Y por qué las cerraduras electrónicas cableadas tampoco son una buena opción porque en realidad, a menudo sí que son una buena opción, pero ¡cablear una puerta es carísimo!
Las cerraduras electrónicas aportan más valor cuantas más puertas las tengan instaladas.
Pero al mismo ritmo que se incrementa el valor, se incrementa también la inversión.
Además del coste, tienen dos inconvenientes adicionales: si se va la luz del edificio, no puedes entrar y por otro lado, no son las más seguras, ya que normalmente actúan liberando solamente el resbalón, es decir, funcionan si se cierra la puerta “de golpe”, no con llave.