Define tu estilo: antes de lanzarte a mirar catálogos, ten claro si tu estilo es moderno, rústico, clásico, minimalista… La puerta debe estar en armonía con el resto de la vivienda. Elige el tipo de madera: son muchos los tipos que existen, tendrás que mirar bien sus características, por ejemplo la resistencia, tipo de aislamiento, calidades, tonalidades, etc. Acabados: durante la elección del tipo también tendrás que pensar en el acabado, si lo quieres natural o barnizado, en color, lacado en blanco… ¡Dependerá de tus gustos!
Las puertas lacadas destacan por su acabado suave y elegante. Disponibles en tonos claros, especialmente en blanco, aportan luminosidad y una sensación de amplitud a los espacios. Son versátiles y se integran fácilmente en diferentes decoraciones.
Puertas clásicas son diseños tradicionales que nunca pasan de moda. Fabricadas con materiales de alta calidad, brindan elegancia y durabilidad.
Puertas rústicas Modelos que aportan calidez y un toque natural al hogar. Elaboradas con maderas macizas como el nogal, roble o pino, son ideales para ambientes que buscan una conexión con lo tradicional y lo acogedor.
Piensa en el mantenimiento: algunas maderas requieren más cuidado que otras. Si no quieres complicaciones, opta por lacados o maderas tratadas para fácil limpieza.
Son ideales para hogares donde se quiere aportar un toque vanguardista, y sirve tanto para estilo nórdico o industrial, entre otros.
Son perfectas para viviendas con decoración vintage o entornos donde se quiera aportar un toque distinguido y sobrio.
Son ideales para ambientes que buscan una conexión con lo tradicional y lo acogedor.