Para asegurar una puerta de entrada de madera, hay varias opciones. Reforzar los bordes o los marcos de la puerta es fundamental, ya que los ladrones atacan estas zonas con regularidad.
Lo mejor que puedes hacer es apostar por un marco de acero alrededor de la puerta, ya que ofrecen mayor durabilidad y resistencia que los de madera.
También es posible reforzar el marco de una puerta de madera, por ejemplo, añadiendo una barra de acero para dificultar que el marco se rompa o utilizando espuma expansiva en los huecos entre la puerta y el marco, algo que no solo mejora la seguridad, sino también el aislamiento de tu casa.
Es recomendable apostar por puertas de seguridad reforzadas con bordes metálicos integrados, que están diseñados específicamente para resistir intentos de forzar los bordes o probar con puertas multipunto, que aseguran la puerta en varias zonas a lo largo del borde y el marco de la puerta para que sea más complicado el acceso.
Debes utilizar selladores de alta calidad para reforzar cualquier punto débil y así evitar que los ladrones puedan aprovecharse de pequeñas grietas o espacios.
Reforzar las bisagras es fundamental, ya que son puntos vulnerables de las puertas y es uno de los puntos que más atacan los ladrones. Se pueden reforzar utilizando tornillos largos, placas de refuerzo, bisagras de seguridad con pernos antidesmontables o bisagras ocultas.
Colocar placas de refuerzo en bisagras o en la zona de la cerradura aporta un extra de seguridad a la puerta, distribuyendo la fuerza y evitando que se rompan o se desprendan fácilmente.
Instalar cerraduras de seguridad es otro elemento clave para reforzar la puerta, como cerraduras de perno fijo, cerraduras multipunto o cerraduras con cilindros de alta seguridad, que son resistentes al ganzuado, bumping y perforación.