El detector magnético para puertas se basa en un interruptor ‘reed switch’.
Este dispositivo electromecánico, que suele formar parte de los circuitos eléctricos, fue inventado en 1936 por W. B. Elwood, durante su estancia en los Laboratorios Bell.
El ‘reed switch’ está compuesto por transmisor de capsula de vidrio y su diferencia respecto a otro tipo de interruptores es que cuenta con dos dispositivos metálicos, a través de los cuales, efectúa una conmutación electrónica gracias a la presencia de “un campo magnético externo dentro del área sensible del detector”.
Cada elemento del detector magnético se instala en un lugar.
En el caso de puertas y ventanas, una de las partes se coloca en el marco, que es la parte fija, mientras que la otra se instala en parte móvil.
Cuando la puerta o la ventana está cerrada, el imán está lo suficientemente cerca del ‘reed switch’ (suele tener una separación máxima de 1 centímetro) y hace contacto para mantener cerrada esta parte móvil.
Cuando la puerta se abre o exista un distanciamiento superior a la medida máxima, internamente se acciona un interruptor magnético que emite una señal de alarma.
Es en este momento en el que se activa el protocolo de seguridad establecido, siempre que esté activado el sensor.
En el caso de los modelos conectados a los asistentes virtuales del hogar o integrados en la domótica de la vivienda, como el sensor de Fíbaro, llega un aviso al propietario que ya decide cómo actuar.
Los sensores magnéticos para puertas y ventanas también pueden formar parte de sistema de seguridad de la casa.
En estas situaciones el aviso llega a la Central Receptora de Alarmas (CRA).
Algunos modelos, además, emiten de manera automática señales de trasmisión al panel de control en intervalos de tiempo establecidos.
Si esta señal no llegara, también se notificaría el aviso al propietario o al CRA.