El aumento de oxígeno en los tejidos propicia la activación de las células madre, favorece el flujo sanguíneo y disminuye la inflamación, consiguiendo con todo ello una recuperación más rápida de las lesiones.
La doctora añade que la medicina hiperbárica cura infecciones producidas por gérmenes anaerobios como por ejemplo la gangrena, aumenta la producción de colágeno y mejora la curación de fracturas, la textura de la piel o la recuperación del agotamiento.
Se encuentra en investigación su uso en el tratamiento de otras patologías como fibromialgia, cefaleas, parálisis faciales, dolor crónico, problemas auditivos como los acúfenos o la sordera súbita, discopatía degenerativa o los efectos secundarios del Covid.
Los pacientes experimentan una mejora en la cicatrización de heridas, reducción de efectos secundarios y complicaciones derivadas del uso de la radioterapia, y una mayor tolerancia a los tratamientos, ofreciendo una perspectiva más positiva durante la lucha contra el cáncer.
Asimismo, recientes estudios señalan que la oxigenoterapia puede mejorar la respuesta del sistema inmunológico, ya que disminuye el cansancio y optimiza los tratamientos oncológicos tradicionales en pacientes seleccionados.
Siempre es recomendable consultar previamente su uso a los especialistas, quienes valoran cada caso para aconsejar el tratamiento más adecuado.