A las personas con dificultad de aprendizaje se les llama de distintas maneras según el tipo de trastorno o dificultad que presenten.
En el caso de los trastornos del aprendizaje, se les llama dificultades específicas de aprendizaje (DEA) y tienen su base en una disfunción neurológica.
Los alumnos con trastorno del aprendizaje de lectura o dislexia son aquellos con un desfase curricular importante en el área de Lengua Castellana y Literatura, y concretamente en el apartado de la lectura.
Los alumnos con trastorno del aprendizaje de la escritura o disgrafía también tienen problemas para el procesamiento fonológico, que les impiden mejorar la escritura al ritmo que corresponde a su nivel.
Los estudiantes con trastorno del aprendizaje del cálculo aritmético o discalculia presentan dificultades para realizar cálculos como sumas, restas, multiplicaciones y divisiones en comparación con el resto de sus compañeros, y también les cuesta razonar de forma aritmética.
Los alumnos con trastorno específico de aprendizaje del lenguaje oral son capaces de comprender lo que se les dice y comunicarse en situaciones normales, pero lo hacen a un nivel más bajo de lo que cabría esperar en su nivel académico.
Las personas con trastornos del aprendizaje no están relacionadas con la falta de inteligencia, sino que se deben simplemente a una serie de carencias relacionadas con cómo las personas procesamos la información.
A las personas con dificultad de aprendizaje se les llama estudiantes con necesidades específicas de apoyo educativo.