Existen diferentes tipos de sistemas de control de accesos: algunos se activan con dispositivos físicos y otros con rasgos biométricos. Los sistemas de proximidad son probablemente los más conocidos y los más integrados en ámbitos en los que hay abundante tránsito de usuarios, como hoteles, gimnasios o spas. Estos dispositivos, omnipresentes en nuestro día a día, abren multitud de oportunidades para mejorar la seguridad en espacios en los que hay gran circulación de personas. Smartphone con Bluetooth o Código QR son ejemplos de dispositivos que se pueden utilizar para el control de acceso. Sistemas biométricos, como la huella dactilar, el reconocimiento de rostro, del iris, del contorno de las manos o incluso de la voz, son más recomendables en espacios de menor tránsito que requieren de alta seguridad. Teclado y otros dispositivos periféricos, como un teclado o algún otro dispositivo periférico, también se pueden utilizar para el control de acceso. Sistema de reconocimiento de matrícula es otro tipo de sistema de control de acceso que se utiliza para reconocer al vehículo en lugar del usuario. Según la conexión para el acceso, existen control de accesos autónomo, control de acceso centralizado y control de acceso con control remoto.