Hay tres partículas minerales de distintos tamaños: arena, limo y arcilla.
A su vez, la arena se compone de partículas minerales gruesas, el limo de partículas minerales finas y la arcilla, de partículas minerales muy finas.
La combinación de estas partículas en distintas proporciones se denomina textura.
Se clasifican en estos tipos: Franco, Turboso, Pedregoso, Ligero o arenoso, Pesado o arcilloso.
Tiene una textura media, por lo que sus condiciones físicas y químicas son las mejores y el más apto para el cultivo.
Está formado por tierra vegetal descompuesta, por lo que tiene un bajo contenido mineral y un exceso de materia orgánica.
Contiene partículas muy gruesas y su drenaje es muy bueno, pero no retiene ni el agua ni los nutrientes.
Este tipo de suelo tiene una textura gruesa con un 75% de arenas, un 5% de arcillas y un 20% de limo, lo que le permite una gran aireación.
Su fina textura le otorga una elevada retención de agua y nutrientes.
Tiene un 45% de arcillas, un 30% de limo y un 25% de arena.
La porosidad es baja y carece de buenas posibilidades de aireación.