Una alarma no puede evitar un robo, simplemente tiene una función disuasoria y en el mejor de los casos limita el tiempo que un ladrón va a estar en el inmueble.
Para que una alarma pueda avisar a policía es imprescindible que la instale una empresa de seguridad homologada y que tenga un mantenimiento, por lo que detrás de una alarma siempre habrá cuotas.
Una alarma básica sujeta a cuotas puede llegar a costar 500€ cada año, esto hace que la inversión en una puerta acorazada certificada se amortice en aproximadamente 4 años.
Una alarma no puede evitar un robo, mientras que la puerta sí.
Una alarma puede ser un elemento de protección adecuado en determinados casos, de hecho nosotros mismos las instalamos cuando las necesidades del cliente así lo requieren.
Si tu vivienda tiene un único acceso, lo recomendable es que dispongas de una puerta de seguridad porqué no sólo tendrá una función disuasoria, sino que también te protegerá activamente de los ladrones.
Si tu vivienda tiene más de un acceso, una vez protegida la puerta principal, valora la posibilidad de proteger el resto de accesos mediante elementos de seguridad física y como último recurso instala una alarma.
Una alarma por sí sola no puede evitar un robo.
Las alarmas ofrecidas de forma estandarizada son un gran negocio para las empresas que las venden, pero te sorprenderá saber la fiabilidad y eficacia de estos equipos.