Las bombillas de bajo consumo se popularizaron hace varios años, justo antes que las anteriores. Denominadas también de CFL (compact fluorescent lamp), están basadas en la combinación química. Dicho de otro modo, emplean un recubrimiento de fósforo en estado sólido y varios gases, que se emiten siempre de manera controlada. Cuando se lanzaron el mercado, destacaron por su elevada eficiencia, dado que el consumo era muy inferior respecto a las halógenas. Debes saber que, según el Departamento de Energía de los Estados Unidos, el gasto es un 75 % menor que con las convencionales. Por tanto, es una opción recomendable por su asequibilidad. Las bombillas led y las de bajo consumo, como has podido ver, son una clave (más) para el futuro energético de nuestro país. Resulta imprescindible que comiences a sustituir las que tienes por unas más eficientes. Sin embargo, en las de bajo consumo tiene a ser algo menos brillante, especialmente, en las halógenas.
Las de bajo consumo fluorescentes requieren entre 8 y 17 W. Las de bajo consumo halógenas necesitan entre 26 y 60 W. Las de tipo led solo demandan entre 3 y 12 W.
Las bombillas de bajo consumo contienen mercurio, fósforo y otros compuestos químicos, lo que complica el proceso de separación de materiales. Las segundas poseen un menor rendimiento, con alrededor de 10 000 horas.
Estas pueden agruparse en distintos tipos, entre las que destacamos las fluorescentes. Funcionan mediante la emisión de radiación ultravioleta a través de un mecanismo de descarga. Luego, la transforman en radiación que forma parte del espectro visible, que es la luz que se percibe de manera normal.