El Diseño Digital obviamente también participa de todo esto, pero la gran diferencia con respecto al Diseño Gráfico tradicional es que el Digital no tiene proyección en los medios tradicionales si no que nació y se desarrolló para Internet.
Se basa en la experiencia con el usuario, busca esa interacción.
El usuario también es actor.
El internauta no es una persona pasiva viendo la televisión o leyendo una revista, sino que es una persona activa que clickea y trastea en una web, accede a links, escribe, opina, ve animaciones 2D/3D, busca, sube información, descarga contenido, etc.
En la web el lenguaje se convierte en bidireccional, es interactivo.
Y la función del diseñador gráfico digital es construir una accesibilidad clara, sencilla y atractiva para toda esa interactividad.
La revolución que supuso en su día Internet no ha parado y sigue desarrollándose, ampliándose y creciendo más y más casi a diario, por lo que el diseñador gráfico que quiera trabajar profesionalmente en este sector, tarde o temprano, deberá empaparse hasta la médula de todos los avances que ofrece la web.
Incluso ya se habla de lentillas que proyectan imágenes e información en la retina del usuario o, incluso, implantes cerebrales.
Suena mucho a ciencia ficción, pero no lo es.
El papel, los CDs, DVDs, las memorias portátiles… morirán.
Ese futuro ya está aquí.
Todo se mueve por las redes y la comunicación humana va disparada cada vez más a conectarnos mundialmente unos a otros a través de este medio.
A través de ciberespacios.