La línea, el color, la figura, la forma, el valor, el espacio y la textura son los siete elementos básicos del arte y a menudo se superponen e influyen entre ellos.
Línea
Estas marcas abarcan una distancia entre dos puntos y pueden ser rectas o curvas.
En las artes visuales, las líneas van más allá de marcas y contornos: también pueden ser implícitas o abstractas.
Ya sean bidimensionales o tridimensionales, no se puede negar que las líneas tienen un gran impacto en el resto de los elementos del arte.
Pueden utilizarse para crear formas y figuras, así como para dar una sensación de profundidad y estructura.
Las líneas son la base del dibujo y constituyen una poderosa herramienta por sí solas.
El uso de diferentes tipos de líneas—continuas, discontinuas, verticales, dentadas, horizontales—cambia drásticamente la psicología de una obra de arte y tiene un gran impacto en el espectador.
Color
Al trabajar con el matiz, el valor y la saturación—tres componentes básicos del color—los artistas pueden expresar una amplia gama de emociones.
No hay nada que cambie más el impacto emocional de una obra de arte que el color.
Maestros como Van Gogh, Monet y Toulouse-Lautrec manipularon el color en sus pinturas para provocar diferentes sentimientos.
El color puede utilizarse de forma simbólica o para crear un patrón.
Puede seleccionarse para crear contrastes o para transmitir un estado de ánimo específico.
Tener unas buenas bases de teoría del color puede ayudar a un artista a utilizar mejor los tonos que tiene a su disposición.
En este sentido, el círculo cromático moderno es una herramienta maravillosa.
Está diseñado para explicar cómo se organiza el color y cómo interactúan los colores entre ellos.
Por lo general, en el centro de la rueda del color se encuentran los tres colores primarios y en el círculo exterior, los colores secundarios; es decir, la mezcla de dos colores primarios.
En la parte exterior del círculo se encuentran los colores terciarios, la mezcla de colores primarios con un color secundario adyacente.