La metodología utilizada por Natalie Fratto se basa en tres trucos. El primero tiene que ver con el tipo de preguntas que se plantean a las personas candidatas en las entrevistas de trabajo. Tradicionalmente, las preguntas más habituales se han relacionado con situaciones o experiencias pasadas. En cambio, ella propone formular preguntas que obliguen a pensar en posibles escenarios futuros. Por ejemplo, la respuesta a la pregunta “¿y si una ola de calor impide a los clientes visitar tu tienda?” demuestra la capacidad del futuro trabajador para adaptarse a situaciones adversas. El segundo método que plantea para evaluar la adaptabilidad es buscar signos de desaprendizaje. En este sentido, la inversora explica que “las personas que desaprenden cuestionan sus conocimientos y reescriben esos datos con información nueva”. Por lo tanto, si eres capaz de volver a comenzar desde cero, cuentas con un alto grado de adaptabilidad. Por otra parte, Fratto explica que en los negocios tendemos a sobrevalorar la explotación y dejar de lado la exploración. Así pues, es habitual que cuando alguien ha alcanzado el éxito, se niegue a pisar nuevos terrenos. Es por eso que el tercer truco que propone se basa en buscar a gente que tienda a explorar, tanto en su vida personal como a nivel laboral. En definitiva, es inevitable que nos encontremos ante múltiples cambios a lo largo de nuestra vida. Es por ello que es necesario valorar la adaptabilidad como una cualidad imprescindible para el talento del futuro.