Las bombillas tradicionales se fabrican con mercurio, elemento tóxico para el medioambiente.
A diferencia de estas, las bombillas sostenibles LED no se fabrican con elementos tóxicos ni nocivos para el medio ambiente, por lo que son mucho más respetuosas.
Pese a que el precio de las luces LED es mayor que el de otras bombillas tradicionales, al final nos genera un significativo ahorro.
Su vida prolongada nos permitirá tener que cambiarlas en un tiempo mayor, lo que a fin de cuentas significa tener que comprar menos bombillas.
Habremos gastado más dinero en una bombilla, pero estaremos una mayor temporada sin comprar más.
Además, el ahorro energético de aproximadamente un 80% en electricidad nos supondrá un menor coste en la factura de la luz.
Si alguna vez has tocado una bombilla incandescente después de estar encendida, seguramente habrás notado que esta emite calor e incluso puedes llegar a quemarte.
Por el contrario, las bombillas LED no producen este calor, convirtiéndose en mucho más seguras.
El amplio abanico de potencias de las lámparas sostenibles con diferentes niveles de calidad cromática te permite regular su intensidad, calidez y color.
Tanto si necesitas una luz blanca para trabajar, o prefieres una luz más cálida para un momento de relax junto a tu libro favorito, solo necesitarás una única bombilla.