Las puertas accesibles son aquellas que permiten sin problema la entrada de personas con movilidad reducida.
La realidad es que aunque nos podamos encontrar en perfecto estado hoy, no sabremos nunca cómo estaremos mañana.
Estamos hablando de adultos que por cuestión de edad necesitan bastón o silla de ruedas, de personas que han sufrido paraplejias en accidentes de tráfico, jóvenes lesionados practicando deporte…
La legislación actual al respecto afirma que el ancho mínimo ha de ser de 80 centímetros.
En cuanto a los mecanismos de apertura, tienen que estar ubicados a una altura de entre 0,80 y 1,20 metros, además de poder ser maniobrables con una sola mano o, mejor aún, automáticos.
En todas estas situaciones, contar con puertas accesibles permite lograr una mayor comodidad y facilidad de acceso a personas con movilidad reducida.
Por ello, tanto por una cuestión de empatía y democracia, así como por prevenir de cara a nuestro propio futuro, el adaptar una vivienda, oficina o local comercial al paso de personas con movilidad reducida es una labor esencial y según el sector y su respectiva normativa, obligatoria.
Todos envejecemos, o esa es nuestra aspiración, y es sabido que conforme pasan los años perdemos facultades psicomotrices.
En nuestras instalaciones hallará la puerta perfecta para sus gustos y necesidades, completamente accesible para todos los públicos.
Cuando hablamos de puertas accesibles nos estamos refiriendo a puertas que permiten sin problema la entrada de personas con movilidad reducida.