Una cerradura electrónica para la puerta de casa utiliza la red o la nube para permitirte controlar el acceso a tu casa sin llaves y a distancia.
Sus componentes básicos son la cerradura mecánica, la interfaz y las llaves digitales.
El funcionamiento es sencillo: la cerradura electrónica utiliza sistemas inalámbricos como Wi-Fi, NFC o Bluetooth para conectarse a tu smartphone o al dispositivo que utilices para controlarla.
Una vez emparejado, puede acceder a la cerradura a través de una app específica que deberás instalar en tu teléfono móvil.
Así, te evitas al 100% el uso de llaves tradicionales, porque solo con tu teléfono, un PIN o un mando a distancia tendrás suficiente para controlar la entrada a tu casa.
Si usas el teléfono, ni siquiera tendrás que cogerlo para abrir.
Muchas aplicaciones incluyen la opción de autoactivación.
Al colocarte delante de la puerta y gracias a la conexión inalámbrica, la puerta se abrirá automáticamente.
Y si te quedas sin batería, puedes utilizar un código PIN o incluso iniciar sesión en otro teléfono.
Para proteger la entrada a tu casa, una cerradura digital utiliza sistemas de cifrado que camuflan la comunicación entre la cerradura y los dispositivos conectados a ella, y añaden un plus de seguridad con la autenticación en dos pasos.
Este es el funcionamiento básico, pero cada dispositivo tiene unas características diferentes en su procedimiento de instalación, opciones de conectividad y demás.