La osteoporosis es una alteración del esqueleto que ocasiona la disminución de la resistencia ósea y, consiguientemente, el aumento del riesgo de fracturas.
O dicho de otro modo, la calidad del hueso se deteriora y aparecen las fracturas por fragilidad, que son las producidas por caídas o golpes.
Estas representan más del 80% de las que sufren las mujeres mayores de 50 años.
De hecho, de las más de 100.000 fracturas por osteoporosis que se registran en España cada año, ni siquiera la mitad estaban tratadas.
La mayoría empieza a recibir tratamiento a raíz de haberse fracturado, es decir, muy tarde.
Existen al menos dos formas destacadas para hacer un diagnóstico acertado de esta enfermedad.
De un lado, la historia clínica y, de otro, la densitometría ósea.
La historia clínica se ha de preguntar a la paciente por la edad, si ha sufrido fracturas por fragilidad previas, la edad de la menopausia y si ha tenido tratamiento hormonal sustitutivo.
Una vez identificadas las pacientes de riesgo, sería ideal comenzar los tratamientos antes de que aparezcan las fracturas.
Es más fácil, barato y seguro evitar las fracturas con un sencillo tratamiento que afrontar todos los problemas y gastos que conllevan, pues, además, acaban con un gran porcentaje de pacientes inválidas y con una cifra nada despreciable de mortalidad.