¿Qué son las barandillas en las obras de construcción.
Una barandilla de seguridad es un sistema de protección colectiva diseñado para prevenir la caída de personas y objetos desde bordes de forjado, cubiertas, huecos, zanjas o cualquier otra zona con riesgo de caída a distinto nivel.
Un barandal de protección no es un mero quitamiedos; es la principal barrera física que delimita una zona segura de una zona de peligro.
Estas barandas de obra son el método de protección prioritario según la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, ya que eliminan el riesgo de raíz.
La normativa española, en concreto el Real Decreto 1627/1997 sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en las obras de construcción, es muy clara al respecto.
Es obligatorio instalar un sistema de barandilla de protección en cualquier desnivel, hueco o borde de forjado donde exista un riesgo de caída de 2 metros de altura o más.
Esto aplica a perímetros de edificios, huecos de ascensores, escaleras, andamios, plataformas de trabajo y cubiertas.
Para que una barandilla de seguridad para obras sea eficaz y cumpla con la normativa, debe poseer unas características muy específicas.
No vale cualquier estructura.
Los requisitos se definen en la norma europea UNE-EN 13374, que establece que toda barandilla debe constar de: Guardarraíl o pasamanos principal: Ubicado en la parte superior, debe ser capaz de resistir las cargas estáticas y dinámicas especificadas.
Protección intermedia: Una barra o listón intermedio que impide el paso de una persona entre el pasamanos y el rodapié.
Rodapié o plinto: Un elemento sólido en la base, de al menos 15 cm de altura, cuya función es evitar la caída de herramientas, escombros u otros objetos sobre niveles inferiores.
Además, debe estar fabricada con materiales resistentes, duraderos y libres de elementos cortantes o punzantes.
Para cumplir con los requisitos legales y normativos, una baranda no solo debe tener los componentes mencionados, sino también respetar unas dimensiones concretas.
La altura de una barandilla en una obra debe ser, como mínimo, de 90 centímetros desde el nivel del suelo.
El pasamanos principal debe estar situado a esa altura.
La protección intermedia debe colocarse de tal forma que no haya una apertura libre entre ella, el pasamanos y el rodapié que supere los 47 centímetros.
El sistema completo, desde los postes hasta los anclajes, debe garantizar la resistencia necesaria para detener el vuelco o caída de una persona.
Existen diferentes tipos de barandillas de seguridad, clasificados principalmente por su capacidad de resistencia y su sistema de anclaje.
La norma UNE-EN 13374 establece tres clases: Clase A: Diseñada para soportar cargas estáticas, como el peso de una persona apoyándose o para detener a alguien que camina o cae hacia ella.
Es la más común en superficies con inclinaciones menores a 10 grados.
Clase B: Diseñada para resistir cargas estáticas y dinámicas bajas.
Se utiliza en superficies con inclinaciones de hasta 30 grados y puede detener la caída de una persona que se desliza por una superficie inclinada.
Clase C: Es la más robusta, diseñada para soportar altas cargas dinámicas.
Se instala en superficies muy inclinadas (entre 30 y 60 grados) para detener la caída de una persona que se desliza a gran velocidad por un tejado o talud.
Además de esta clasificación, los sistemas pueden ser de contrapeso (para cubiertas donde no se puede perforar), de mordaza (para forjados) o empotrados, cada uno adaptado a las necesidades específicas de la barandilla de seguridad en obra.
La elección e instalación correcta de una barandilla de seguridad perimetral es un acto de responsabilidad fundamental.
En Hostec, nuestro equipo técnico le asesora para implementar la solución más segura y adecuada a su proyecto, garantizando el cumplimiento normativo y la máxima protección.
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