La eliminación es el primer nivel de seguridad que toda empresa debería adoptar a la hora de realizar su actividad.
Consiste en un nivel preventivo, pues pretende eliminar cualquier riesgo antes de que este ocurra, para, de este modo, no tener que recurrir al resto de niveles que componen la jerarquía.
Por ejemplo, si consideramos que una acción concreta puede entrañar riesgo para alguno de nuestros trabajadores, lo mejor sería eliminarla y buscar alternativas.
Lo mismo sucede si trabajamos con determinadas sustancias o equipamiento peligroso, ante la posibilidad de que implique un riesgo, lo mejor sería eliminarlo.
Si por las características de nuestra actividad finalmente nos vemos obligados a realizar dicha acción o usar determinado material, deberemos intentar buscar una alternativa que reduzca en la mayor medida posible sus implicaciones negativas.
Del mismo modo, según la norma ISO 45001 deberemos sustituir cualquier sustancia o material siempre que sea más beneficioso para la seguridad del trabajador, aunque esté no entrañe un riesgo directo o cierto.
Los controles de ingeniería pertenecen al ámbito de seguridad grupal.
Es decir, medidas de ingeniería que afectan a toda la empresa, trabajadores e instalaciones por igual.
Es el caso de las medidas preventivas y correctivas que se aplican a la señalización de elementos de seguridad, la accesibilidad del edificio, ventilación, aislamiento, ruido, iluminación, etc.
Una vez que hemos visto las medidas grupales, debemos detenernos en el último nivel de seguridad.
Una vez que no hemos podido realizar la eliminación o sustitución de determinados elementos o tareas, tendremos que garantizar la máxima seguridad de cada trabajador, en la medida de lo posible.
La norma ISO 45001 establece que es la empresa la que en todo caso debe proporcionar dichos materiales y salvaguardar que los mismos se hallen en perfectas condiciones de calidad, control y revisión.