Los andadores ofrecen una estructura sobre la que pueden apoyarse, dándoles mayor confianza mientras exploran su entorno de pie.
La mayoría de los expertos coinciden en que el uso del andador debería empezar cuando el bebé puede mantenerse sentado sin ayuda, generalmente alrededor de los 6-7 meses.
Es importante esperar a la edad adecuada para el uso de andadores en bebés por varias razones importantes relacionadas con la seguridad y el desarrollo infantil.
Riesgo de lesiones: Los bebés que usan andadores pueden moverse a una velocidad que no pueden controlar adecuadamente, lo que puede llevar a caídas, choques con objetos y escaleras, e incluso volcamientos.
Estímulo sensorial: Los andadores, especialmente aquellos con juguetes, pueden ayudar a desarrollar las habilidades sensoriales del bebé.
Independencia: Les permite explorar su entorno de una manera nueva y emocionante.
Seguridad: Busca andadores con bases anchas y frenos para evitar caídas.
Ajustabilidad: Es esencial que se pueda ajustar a la altura del bebé.
Juguetes y actividades: Estos pueden mantener al bebé entretenido, pero asegúrate de que estén bien sujetos y sean seguros para masticar.