Gran parte de la población piensa que un baño para discapacitados simplemente debe contar mucho espacio.
Adaptar baños para personas discapacitadas conlleva mucho más trabajo, ya que están regidos por una normativa la cual detalla unas características específicas a cumplir.
Para que se consideren accesibles, todos los elementos de un cuarto de baño deben estar adaptados, contar con las medidas estándar tanto en superficie como en altura de accesorios, y disponer de una serie de barras de apoyo, enchufes, toalleros, espejos, etc. determinados.
Son múltiples los requisitos a tener en cuenta en los baños para personas con movilidad reducida, por este motivo será necesaria la colaboración de técnicos especializados en su legalización y formalización de documentos ante la administración pública.
La finalidad de estos elementos es garantizar un correcto uso, funcionamiento y accesibilidad a la persona que lo va a utilizar, logrando la igualdad e inclusión social de personas que padecen algún tipo de discapacidad.
Se trata del «Documento Básico de Seguridad de Utilización y Accesibilidad del Código Técnico de Edificación» (CTE DB-SUA).
En dicho documento se recogen las exigencias mínimas de un aseo o vestuario accesible.
Esto hace referencia al equipamiento básico que debe tener un baño para discapacitados, como las barras de apoyo, accesorios y asientos de apoyo.
Además, la combinación de todos estos elementos debe permitir girar una silla de ruedas sin problemas.
Aunque existen sillas de ruedas de diferentes diámetros, el estándar es 1,50m., por lo que las medidas de los cuartos de baño para personas con movilidad reducida serán, como mínimo, de 1,50m. x 1,50m.
Aún así, la normativa española recomienda ampliar la superficie a 1,80m .x 1,90m., libres de obstáculos, para garantizar el giro y facilitar la maniobra.