Para mantener la madera como nueva, es necesario limpiar la puerta adecuadamente.
Incluso podrás llegar a notar que la madera recupera su color original.
Usá un trapo de microfibra húmedo, y pasalo suavemente por toda la puerta.
Recordá también limpiar los costados y el marco de la puerta.
Recomendamos quitar el polvo con regularidad, para evitar que la suciedad se acumule, y le quite brillo a la madera.
En el caso de que la superficie de la puerta esté sucia con manchas, huellas y grasa, podés recurrir a un poco de detergente de cocina y agua tibia.
Mezclalos en un recipiente, hasta generar espuma.
También podés usar un producto especial para lustrar madera, como Cif Ultra Brillo, que, además de remover el polvo, hace brillar las superficies.
Limpiá la puerta con la espuma de jabón y una esponja no abrasiva, que evitará rayones o daños en la pintura de la puerta.
Solo usamos la espuma, ya que el agua puede dañar la madera.
Terminá la limpieza, pasando un paño húmedo para retirar todo depósito de jabón, y un paño seco para secar bien la madera.
Si preferís usar productos naturales para la limpieza de las puertas de madera, te recomendamos probar:
Jabón a base de aceite: este tipo de jabón es ideal para el cuidado de la madera, ya que el aceite rehidrata el material.
Aceite de oliva y vinagre: limpiar puertas de madera con vinagre es muy sencillo.
Tan solo mezclá media taza de cada ingrediente, y aplicá la solución con un trapo de algodón suave, en gestos circulares.
Esta solución limpia y lustra, y conviene en particular para las maderas que están muy estropeadas.
Limón y aceite vegetal: esta receta casera combina el jugo de un limón con medio litro de aceite.
Recordá siempre limpiar la madera con movimientos circulares y en dirección de la veta de la madera.
Luego, pasá otro paño limpio para retirar cualquier exceso de líquido, y dejá secar.
Una vez limpia la madera, debés proteger tu puerta aplicando un acabado o cera.
Este tratamiento le devuelve brillo y carácter al material.
Cómo lustrar madera a mano: aplicá el producto rociándolo, o con un trapo de algodón suave, y frotando siempre la superficie en movimientos circulares.
Antes de lustrar toda la puerta, siempre probá el producto en una zona pequeña de la puerta para verificar que no dañe el acabado de la madera.
En función del tipo de madera, podés escoger un producto específico para el lustrado:
Cera para muebles: aplicá la cera líquida gradualmente, y pulí enseguida el área.
Frotá la puerta con un paño limpio, en círculos pequeños.
Productos específicos para madera: verificá que tienen aceite de silicona para la protección de la madera.
Seguí las instrucciones del envase.
Sal de limón: combinado con vinagre, podés usar sal de limón para limpiar madera y devolverle el brillo a la puerta.
Mezclá tres cucharadas de sal de limón con una de vinagre blanco.
Aplicá la mezcla homogénea sobre la superficie, y frotá con un trapo seco.
Dejalo secar bien.
Esta solución es ideal para sacar brillo a la madera.
Vaselina: hidrata fácilmente la madera y es ideal para el lustrado de puertas.
Para pulir la puerta, frotá con un paño seco.
Verás instantáneamente el brillo.