Repara la superficie.
Primero hay que tapar los agujeros y hoyos con masilla reparadora.
A continuación se lija las partes de la puerta que tengan restos de laca o barniz.
Nos ayudará a que la pintura nueva se fije mejor y a igualar las partes en las que aplicamos la masilla.
Barnizar, lacar o pintar la puerta.
La elección depende del material en el que esté fabricado la puerta.
Si la puerta es de madera cualquiera de las tres opciones es buena.
Si la puerta es de DM, entonces, hay que lacar o pintar.
En el caso de puertas con cristales, debemos taparlos, especialmente los bordes.
Podemos hacerlo con cinta de pintor.
No obstante, si el cristal se mancha se puede limpiar con agua si es pintura plástica o con una cuchilla, con cuidado, en el caso de que se trate de otro tipo de pintura.
Montar los herrajes.
Una vez que la puerta esté seca procederemos a poner los herrajes nuevos y colocar la puerta de nuevo.
Ese es un paso más importante de lo que creemos ya que los herrajes nuevos, incluyendo pomos, pueden otorgarle un aspecto totalmente nuevo a nuestra puerta.