Un suelo bien elegido ahorrará muchos rompederos de cabeza a los dueños de mascotas: los profundos arañazos en el suelo.
Quien tenga un perro lo sabe bien: antes incluso de ver al animal ya puede oírse el repiqueteo de las garras sobre el suelo.
Para muchos significa que ha llegado el momento de cortar las garras a sus peludos, no vaya ser que rayen el parquet o el suelo laminado.
La operación acaba siendo, en gran parte de los casos, una verdadera tortura para el animal y su dueño.
¿Por qué no entonces instalar un suelo resistente a los arañazos que soporte mejor los ataques de uñas y garras?
El suelo de madera es muy fuerte y ofrece una excelente resistencia a la rotura y los arañazos.
A las garras de nuestros grandes y pequeños cuadrúpedos apenas les quedará opción de dañar la superficie.
Con el suelo Nadura, su mascota podrá jugar con su juguete favorito o el palo del último paseo sin riesgos.
El alto grado de dureza permite al revestimiento de suelo resistir este tipo de rigores.
Además, como el suelo es antideslizante, que el animal retoce tampoco supone ningún problema.
Existe otra posibilidad de hacerse con un revestimiento de suelo resistente a los arañazos que no solo es estético, también económico: el suelo laminado.
El elevado grado de dureza y la capa superior de resina de melamina hacen que el suelo laminado presente muy buena resistencia frente a microarañazos.
A la hora de elegir, los dueños de mascotas deben cerciorarse de que el suelo dispone de un tratamiento especial de la superficie, como el "Diamond Pro" incorporado en todas las colecciones de suelos laminados premium de MEISTER.
Compuesto principalmente de madera, el suelo laminado hoy en día apenas puede diferenciarse de otro de madera auténtica, por lo menos ópticamente.
Un punto a favor para los dueños de mascotas: el suelo no requiere mucha atención en cuanto a cuidado y limpieza.
Basta con pasar la fregona para devolverle el brillo.
Así quedará mucho más tiempo para jugar con los peludos de la casa.