La primera premisa que tenemos que tener en cuenta si estamos ante una buena silla ergonómica es su adaptabilidad, con ajustes en altura del asiento, respaldo, reposacabezas y soporte lumbar, ajuste en profundidad del asiento, brazos también.
Las dimensiones de sillas ergonómicas para usuarios estándar están pensadas para talla de hasta 1,85 o 1,90 metros y un peso máximo de unos 100 – 120 Kg, con un respaldo de unos 60cm de altura que es suficiente para que funcione correctamente desde el punto de vista anatómico.
En el caso de superar una estatura de 1,90 metros, lo más recomendable es optar por unas dimensiones de silla ergonómica más amplias y que permitan apoyar perfectamente la espalda y muslos, con respaldos que superen los 60 cm de altura y estén más bien cerca de los 70.
Respecto al asiento, éste ha de partir de unos 45 cm de anchura y una profundidad similar, empezar a pensar en modelos con asiento ajustable puede ser algo recomendable.
Tampoco debemos dejar de prestar atención a los reposabrazos, que en esta gama de modelos comienzan a contar con más ajustes, sobre todo en profundidad.
Cuando hablamos de personas que superan los 2 metros de altura y 100 kg de peso tenemos que pensar en dimensiones especiales de sillas ergonómicas, con un alto respaldo que supere los 70 cm de altura, y si es regulable aún mejor, el asiento ha de ser amplio y con grueso acolchado y formas anatómicas para asegurar un correcto discando de las piernas.