Una cerradura antipánico, está diseñada en su parte interna con una barra que, al hacer presión, permite que la cerradura pueda liberar los bulones, sin que tengas que usar la llave u otro mecanismo complicado. En algunas, podrás encontrar la típica manilla como medio de activación; mientras que en otras (más usadas en el área comercial o industrial), verás que tienen una barra sobre la que ejercer presión en uno u otro sentido para abrir la puerta. Es decir, debido a que las barras antipánico están instaladas en el lado interior de la puerta, esa puerta puede permanecer bloqueada desde el exterior, mientras se desbloquea desde el interior. Esto, como puedes inferir, evita que entren personas no autorizadas. La tecnología ha hecho su aporte a este campo, y puedes encontrar sistemas que integran cerraduras antipánico a paneles de mando computarizados; esto, con el fin de activarlas a distancia, algo muy usado sobre todo en el área empresarial. Las marcas más destacadas fabrican diversas presentaciones de este tipo de cerraduras, así que son fáciles de ubicar en el mercado.