La huella digital de cada usuario conforma su identidad digital, es decir, su “yo virtual”.
Esta identidad digital incluye los datos que el usuario va dejando en Internet como consumidor de productos y contenidos online, además de cómo quiere que lo vean otros usuarios, especialmente en las redes sociales.
Pueden suplantar tu identidad creando perfiles falsos a partir de fotografías que hayas subido a sitios webs y redes sociales.
También puedes ser víctima de phishing, una técnica con la que los hackers tratan de engañar haciéndose pasar por una persona o entidad de confianza.
Se trata de un ciberataque que tiene el objetivo de dañar la imagen y la reputación de una persona o una empresa.
La información que se difunde es generalmente de carácter sensible o confidencial.
A diferencia de la suplantación de identidad, que es más común a nivel de usuario, los ciberataques a los servidores se producen en las empresas, ya que pueden contar con la huella digital de millones de usuarios que se verán afectados.
En este caso de ciberseguridad no sólo se daña la imagen y reputación de una empresa, sino que el robo de esta información también puede suponer una responsabilidad civil o penal.
No obstante existen muchos tipos de cookies, algunas de ellas recopilan datos que pueden llegar a crear perfiles completos con información personal, más allá de la mejora de la experiencia de usuario o los datos estadísticos.
En el peor de los casos, tu información personal podría verse comprometida como parte de una filtración de datos y un uso fraudulento de los mismos.
Por ejemplo, podrías ser víctima de una estafa de ingeniería social o de robo de identidad.