La luz artificial para plantas, cuando se selecciona y se usa adecuadamente, puede imitar el espectro de la luz solar y proporcionar a las plantas todo lo que necesitan para realizar la fotosíntesis.
Las luces artificiales diseñadas para cultivo, especialmente las LED para plantas, suelen ofrecer un espectro ajustado que simula las diferentes longitudes de onda que la luz solar proporciona.
La intensidad y el espectro de luz que una planta recibe pueden influir directamente en su tasa de crecimiento.
Con la iluminación LED, es posible ajustar estos factores para adecuarse a las necesidades específicas de cada tipo de planta y cada etapa de su ciclo de vida, desde la germinación hasta la floración.
Las plantas con periodos largos de floración podrían beneficiarse de luces que imitan la luz del atardecer, mientras que las plantas de crecimiento rápido podrían necesitar una luz más parecida a la del mediodía solar.
La ventaja de utilizar luz artificial es la posibilidad de extender las “horas de sol” que una planta recibe.
En situaciones donde las horas de luz natural son limitadas, la luz artificial puede complementar y asegurar que la planta reciba la cantidad de luz necesaria para un proceso de floración exitoso.
Las luces artificiales de calidad ofrecen la capacidad de ajustar este espectro según las necesidades específicas de cada planta.
Cada planta tiene un espectro lumínico preferido que puede variar según su etapa de crecimiento.
Mientras que las longitudes de onda azules son vitales para el crecimiento vegetativo y la salud de las raíces, las rojas promueven la floración y fructificación.