La primera y más beneficiosa es la LUZ NATURAL.
Es la luz que obtenemos del sol, que incide de manera diferente dependiendo de la estación en la que nos encontremos, de la orientación del espacio que recibe esa luz y de la hora en la que nos encontremos.
Dentro de la luz natural nos encontramos con dos tipos:
Luz blanda: que apenas produce sombras, es muy suave y suele darse en los días que están nublados, ya que las nubes hacen de filtro.
Luz dura: Esta luz produce sombras y es una luz muy intensa.
Se da sobre todo en días despejados, cuando no existe ningún elemento que tamice su intensidad.
Además nos encontramos con las horas mágicas a lo largo del día:
La hora dorada: Esta luz es justo después del amanecer o atardecer, cuando el sol roza el horizonte.
Es una luz dorada, rojiza y amarillenta, de ahí su nombre de hora dorada.
Es una luz blanda muy suave.
La hora azul: Es el momento en el que el azul del cielo adquiere un tono más intenso pudiendo observarse por el horizonte tonos anaranjados.
Se puede observar tanto al amanecer como al anochecer justo antes de las horas doradas.