Los parques infantiles deben estar situados en zonas donde los posibles riesgos para los niños sean mínimos, siendo altamente recomendables que estén alejados de zonas con tránsito de coches.
Deben disponer de un acceso para personas con movilidad reducida y diferentes áreas de juego reservadas a niños de distintas edades.
Los elementos auxiliares como vallas, papeleras, bancos, etc., deberán evitar el riesgo de atrapamiento.
Todos los tornillos sobresalientes en cualquier parte accesible del equipamiento de juego deben haber sido cubiertos permanentemente con tapones redondeados de polietileno u otros materiales similares.
Deben ofrecer la señalización adecuada y legible: prohibición de uso de los juegos a los mayores de edad, prohibición del acceso a animales, la prohibición de circulación de vehículos de motor, entre otras señalizaciones.
Los elementos de juego deben cumplir con las dimensiones adecuadas a los menores, con las especificaciones técnicas previstas en la normativa de seguridad y debe estar etiquetado de forma legible y permanente el nombre y la dirección del fabricante, la referencia del equipo y el año de fabricación, entre otras.
El pavimento de los parques infantiles debe ser de materiales blandos, de tal forma que se eviten los impactos y se amortigüen los golpes.