La cocina perfecta es la que te permite crear un triángulo de trabajo basado en los 3 puntos clave: cocción, agua y almacenaje.
Para ser perfecto, debería haber 1,5m de punto a punto, como máximo.
La cocina debe adaptarse al cuerpo y sus movimientos de las personas que la van a utilizar y no a la inversa.
La altura a la que colocamos las cosas según la del cocinero, la prevalencia de los cajones frente a armarios o baldas o los muebles en columnas son los recursos que hacen apta a la cocina a este nivel.
Analizar bien los sistemas de accesorios que son imprescindibles colocar en el espacio que disponemos: cajones, cuberteros, cajas, separadores de platos…además de los espacios para almacenar los alimentos.
No todas las cocinas disponen de espacio para crear un comedor holgado.
En esos casos, hay que buscar la manera de crear un office que nos permita disfrutar de un desayuno o una comida de 2/4 personas.
Existentes sistemas flexibles y ocultos que lo hacen posible.
La estancia de la cocina es en la que nos reunimos, hablamos, compartimos los avatares de la jornada.
Donde albergamos objetos y productos de diferente naturaleza, donde cocinamos.
Es una estancia importante y, como tal, debemos tratarla.
La buena noticia es que, hoy día, tenemos la suerte de contar con una tecnología y una propuesta de productos con los que podemos ofrecer soluciones más que variadas para todas las situaciones existentes.
Siempre hay solución.
Si disponemos de muchos metros, será más fácil contar con metros de encimera, mayor capacidad de almacenaje, etc.
Pero, te aseguro que en pocos metros, también podemos realizar un proyecto con todo lo necesario en una cocina.
El objetivo es el de alcanzar el equilibrio perfecto entre la funcionalidad y el atractivo estético a través de la combinación de materiales, colores, muebles y accesorios.