Una opción interesante son las puertas cristaleras, que actualmente están muy de moda, en las que una parte es de cristal o vidrio y que tienen la gran ventaja de que permiten el paso de la luz natural, por lo que también ayudan a ahorrar en electricidad. Estas permiten ahorrar calefacción al mismo tiempo que ofrecen una mayor sensación de amplitud, pues generan una ilusión óptica y despejada del hogar. También se puede recurrir a una puerta maciza de madera, que son excelentes para todas aquellas zonas en las que hace mucho frío, pues destacan por su gran aislamiento, tanto del calor como de los ruidos del exterior. Por su parte, las puertas lacadas son una alternativa para ahorrar en el consumo de calefacción, pero también en la luz, pues disponen de un ligero brillo en su acabado que permite que la luz natural que entra en el hogar se refleja en ellas, generando una mayor luminosidad. Una opción similar a la atención son las puertas forradas con chapa de madera natural, pues también ayudan a ahorrar luz y calefacción. Finalmente, nos encontramos con las puertas automáticas correderas, que son muy eficientes en edificios grandes que suelen tener una gran afluencia de personas, pues se abren automáticamente cuando detectan la presencia de una persona y se cierran cuando ya ha pasado. Con ellas se puede conseguir ahorrar calefacción, al permitir el paso y cerrarse al instante.