El braille es el sistema de lectoescritura utilizado por las personas con discapacidad visual.
Debe su nombre al francés Louis Braille, quien lo inventó en el siglo XIX, durante su adolescencia, como respuesta a la necesidad de facilitar el acceso a la información a las personas ciegas.
El braille es un sistema a base de puntos perceptibles con el tacto.
Con las combinaciones de estos puntos pueden representarse las letras del alfabeto, los números, signos matemáticos y de otras disciplinas científicas y la notación musical.
Hoy en día, el braille es utilizado para representar la grafía de la mayoría de los idiomas del mundo.
El braille puede escribirse de diversas maneras: de forma manual, con pizarra y punzón, de forma manual, con máquinas de escribir braille, con una impresora braille y con una línea braille.
El braille constituye una herramienta de suma utilidad para garantizar el acceso a la información a personas con discapacidad visual.
Puede utilizarse en diferentes soportes como materiales de lectura, señalización de espacios urbanos y señalética en espacios interiores.
Al utilizar el braille en contextos de señalización y/o identificación de espacios, se debe recordar que los caracteres deben ser representados de acuerdo a las medidas estándar de la celda.
Es indispensable respetar el tamaño original de la celda braille así como el grosor del punto, sin alterar sus dimensiones.
Para señalizar espacios urbanos, utilizar materiales como metales o plásticos resistentes a la acción de los elementos y el desgaste que genera el roce de los dedos.
Es de suma importancia que en toda producción en braille se involucre a un usuario o usuaria de este sistema de lectoescritura que pueda testear la legibilidad de los materiales.