Diseñar para niños es un reto complicado, porque a la mayor parte de los adultos se nos olvida cómo razonan, procesan la información, se enfrentan a los retos, juegan y se divierten los niños.
Cuando se trata de diseñar un entorno web para niños, la mejor recomendación es hacerlo desde cero.
Los niños no son un público: son muchos y muy distintos, en función de su edad.
No es lo mismo un niño de 5 años que uno de 12.
En su libro Design for Kids, Debra Gelman identifica 4 grupos en los niños de hasta 12 años de edad, y facilita guías sobre cómo diseñar para ellos en función de la etapa de desarrollo en que se encuentran.
Niños de 2 a 4 años: están experimentando el mundo por primera vez, todo es nuevo; si algo se mueve, ¡mola!
Niños de 4 a 6 años: se desarrolla el ego y la necesidad de comunicarse.
Niños de 7 a 9 años: empiezan a entender símbolos y significados, aunque de forma simple.
Niños de 10 a 12 años: en esta edad empiezan a razonar de forma más parecida a los adultos; tiene sentido el uso de ayudas contextuales, especialmente en caso de error, y notificaciones que reafirman el trabajo bien hecho cuando hay cumplimiento del objetivo marcado.
En 2018 la UE reformó la normativa sobre protección de datos, con el objetivo de que las personas tengamos más control sobre nuestros datos personales.
La edad límite para obtener el consentimiento parental varía entre 13 y 16 años, en función de la edad que establezca cada Estado miembro de la UE.
En conclusión, diseñar para niños implica que los diseñadores deben salir de sus directrices habituales para adaptarse a las peculiaridades del público al que se dirigen.
Un público que a esas edades necesita, sobre todo, entretenerse, jugar y formarse.
También es importante entender que aunque el diseño debe estar fundamentalmente orientado a los niños, en muchos casos será también preciso diseñar para los padres, que les estarán acompañando en el proceso.
Y un último consejo: ¿verdad que cuando una web es lenta nos impacientamos y pasamos a otra cosa?
Recuerda que en el caso de los niños la impaciencia es mayor y el pasar a otra cosa se produce mucho antes.