El alfabeto compuesto por seis puntos que caben justo en la yema de un dedo significó hace casi 200 años, cuando Louis Braille creó este sistema de escritura y lectura, eliminar la condena al aislamiento en la que estaban las personas ciegas y abrirles una ventana de comunicación con el exterior.
La combinación de esos seis puntos, con los que se forman los números y las letras que se utilizan en cualquier idioma, sigue siendo para las personas con discapacidad visual la oportunidad de leer los mismos libros y publicaciones que los impresos y aporta una herramienta eficaz no solo para leer, sino también escribir, acceder a la educación, a la cultura y a la información sin necesidad de ver, guiándose solo por el tacto.
Este mapa y otras herramientas de escritura y lectura de braille pueden verse en el Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid, donde se exponen partituras, libros y otros instrumentos que han significado un punto de inflexión en la vida de muchas personas.
Teresa Díaz, responsable de contenidos del museo, explica a Efe que la fundación de la ONCE en 1938, en plena Guerra Civil, coincidió con un período de gran aumento de población ciega.
Un millar de niños de entre 9 y 10 años están aprendiendo el manejo de este sistema de lectura y escritura.
La tecnología ha permitido desarrollar aplicaciones de voz, utilizadas por muchos mayores que no conocen el braille, adaptaciones para el ordenador con líneas de braille que se encajan a la velocidad de lectura del usuario o sistemas de audiodescripción que permiten a las personas ciegas ir al cine sin acompañante.
El braille está presente en productos de utilidad para todos los ciudadanos, como en las cajas de medicamentos, papeletas electorales, alimentos, ascensores, señales o tarjetas de visita, entre otros.
“Braille no se podía imaginar la dimensión que iba a tener su alfabeto; fue la clave para que todas las personas ciegas tuviesen acceso a la alfabetización, a la cultura y al conocimiento y era la llave que les dio la libertad”, destaca la técnico del Museo Tiflológico.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas con esta discapacidad es más probable que vivan en la pobreza, disfruten de peor salud y se encuentren en situaciones desfavorecidas para acceder a la educación y al empleo.