La técnica del lugar seguro es un recurso, ya sea en espacio físico o en imaginación, que ayuda a la persona que lo practica a tener un estado de autoconocimiento, calma, relajación y autorregulación.
Cuando nos encontramos en un estado de activación muy elevado, con pensamientos intrusivos, rumiantes y con síntomas de estrés y malestar, nos puede costar mantener la calma para respirar e intentar relajarnos, ya que la mente se dirige a esos pensamientos y sintomatología negativa.
Los niños pequeños no saben regular sus emociones por sí mismos, por lo que hay que ayudarles a hacerlo.
En este espacio físico que vamos a crear, pueden aprender a calmarse y a conectar con su cuerpo y emociones.
Así podrán tranquilizarse y salir de su estado reactivo.
Es importante saber que en el lugar seguro: No imponemos a los niños a ir, solo los acompañamos, No se castiga en él, El niño debe sentirse seguro y libre para validar y sentir cualquier emoción.
Otra estrategia para calmarse es visualizar un lugar seguro.
Sus beneficios son: Capacidad de autoconocimiento y autorregulación, Evitar que la mente se vaya a lo que percibamos como amenazante o negativo, dirigiéndolo a un lugar positivo y así disminuir la activación.
Evocar situaciones que nos transmiten emociones positivas, agradables y de paz, Complementario con otras técnicas de relajación y respiración.
Les ayudaremos a crear mentalmente un entorno que le vaya generando esa sensación de calma y seguridad, recreando emociones agradables, para más adelante aplicarlo de forma autónoma.
Vamos a preguntar que está viendo en este momento, que siente, “si hay algún olor o color llamativo”, “¿qué sensaciones notas en tu cuerpo ahora mismo?, ¿dónde notas la calma?”.