La creación de entornos seguros es esencial para prevenir cualquier tipo de violencia, principalmente hacia niñas, niños, adolescentes y jóvenes.
Un entorno seguro es aquel en el que se respetan los derechos humanos y se promueve un ambiente físico, psicológico y social, incluido el digital, propicio para su ejercicio.
Se trata de una herramienta necesaria para identificar situaciones de violencia, expresarlas y saber cómo hacerlo de conocimiento de una persona de confianza o de las autoridades e instituciones que pueden apoyar.
Por ello, el entorno seguro implica hacer del hogar, la escuela, el trabajo y la calle, un espacio libre de cualquier tipo de violencia; un lugar donde se propaguen amor y respeto, en el que toda persona pueda sentirse protegida, cuidada o amada.
En el hogar Madres, padres, hijas, hijos y el resto de personas adultas que pueden componer un hogar deben ser partícipes en la creación de un entorno seguro para todas y todos; hacer de ese lugar, un espacio de convivencia, comunicación, derechos y obligaciones, cuidado y atención mutua, libre de peligros físicos y riesgos de violencia.
En la escuela Para lograr que las y los alumnos no sean sólamente grandes estudiantes, si no mejores ciudadanos, se les debe ofrecer un entorno escolar seguro, que implica dar, a quienes conviven en las instalaciones escolares, la tranquilidad de saber que prácticamente no corren ningún tipo de peligro mientras estén ahí, ante posibles delitos, accidentes, fenómenos naturales y de salud, conflictos entre pares, como violencia y acoso escolar.
Anteriormente, el concepto de trabajo saludable y seguro se enfocaba en evitar accidentes laborales y mantener de cierta forma la estructura física del lugar en buenas condiciones; ahora, un entorno laboral seguro, incorpora aspectos como estilos de vida saludable, prevención de enfermedades y accidentes, organización, ambiente armónico y manejo de estrés.