Las Mesas de luz parecen tener dimensiones físicas, sociales y cognitivas que trabajan juntas como si como una sola dimensión se tratase.
En una zona semi oscura, la luz conecta a las personas y establece un sentido de lugar, a menudo de manera sugerente y bella.
Dentro de este lugar, es posible explorar las cualidades físicas y expresivas de la luz.
La mesa de luz hace que sea más fácil ver lo que de otra manera puede ser difícil de ver.
Una cara se ilumina cuando alguien se inclina sobre la luz con una nueva pregunta.
Las mesas de luz iluminan como los rayos X y revelan el interior de las cosas; con la luz se muestran los delicados detalles de un pétalo de flor, plumas o un ala de mariposa, ampliada bajo una lupa.
La luz es algo que se puede tocar y, sin embargo, realmente no tocar.
Esto y la potencia de la iluminación invita a las manos pequeñas a tener una enorme imaginación , muchas sensibilidades, y a ser científicos y artistas con las observaciones y las exploraciones lúdicas.
Básicamente estas mesas son una herramienta educativa y lúdica que ofrece multitud de posibilidades a los niños.
Los niños se sienten atraídos de forma natural por la luz del panel y a menudo, suelen encontrar la calma con la estimulación visual mientras exploran algún objeto.
Por lo cual, estas mesas suelen considerarse un recurso estupendo para los niños que han sido diagnosticados con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
A menudo, se utilizan como un excelente recurso para la ciencia, la exploración y el descubrimiento, aunque son mucho más que eso, ya que, además, se pueden utilizar para el juego libre y resultan increíblemente útiles para la integración sensorial, la observación, la atención y para el aprendizaje académico.
Además, y por si esto fuera poco, resultan una excelente fuente de información multisensorial donde la vía visual cobra especial protagonismo.