El Proyecto Radars, puesto en práctica en Barcelona, consiste en una red de vecinos, comerciantes, voluntarios y profesionales que monitorean las rutinas, comportamientos y aspectos específicos de las personas mayores para darle seguimiento en conjunto con el centro de Servicios Sociales.
Covirán es un supermercado que ha adaptado sus instalaciones a las necesidades de las personas de la tercera edad en la búsqueda de su satisfacción.
Vincles bcn es un proyecto centrado en buscar una mejor manera de reforzar cómo se relacionan socialmente las personas mayores en Barcelona mediante la utilización de las tecnologías de la información.
Stimulus, por su parte, busca la estimulación cognitiva mediante las tic en personas con deterioros en su cognitividad, o incluso que muestran demencia temprana.
La Red de huertos urbanos en Barcelona realiza lo propio y mediante el uso del medio ambiente, principalmente el cultivo de hortalizas, presenta una forma de incorporar a las personas de la tercera edad.
Buddy y Elliq, por su parte, utiliza la tecnología mediante robots de compañía que ayudan en la detección de posibles accidentes en las personas mayores, o incluso como recordatorio para medicación.
El pueblo-residencia es un proyecto que modificó completamente el municipio de Pescueza, en Cáceres, para darle una vida digna a las personas adultas que ahí viven.
Australia hizo lo propio en la facilitación de la vida para las personas mayores y creó Busbot, un vehículo en el que los usuarios tengan un viaje sin paradas innecesarias y que transporta retirados.
Por último, existe Adopta un abuelo, que no es difícil de explicar; los voluntarios van a casas de retiro y buscan crear un vínculo con las personas de la tercera edad que residen en dichos centros.
Todas las iniciativas responden a necesidades específicas que tienen todas las partes del mundo.
Desde luego que han sido programas altamente potencializados en Europa por la creciente tasa de longevidad en la región.