El respeto se define como la consideración que se tiene a una persona, grupo, asociación, institución, entre otros, por los valores que representan o por la trayectoria de años que los acreditan.
El respeto va de la mano de la cordialidad y seguridad; permite la aceptación de las limitaciones ajenas y el reconocimiento de las virtudes de los demás.
En términos breves, el respeto reconoce la autonomía de cada persona y acepta el derecho a ser diferente.
Los abuelos son piezas invaluables en la estructura familiar.
Aportan experiencia, conocimiento, afecto.
En suma, ayudan a enriquecer la vida emocional de sus nietos.
Sin embargo, hay niños que no respetan a sus abuelos.
No toman en cuentan sus opiniones, los marginan y hasta se burlan de ellos.
Asimismo, cualquier falta de respeto por parte de los niños hacia los abuelos debe ser corregida de manera inmediata.
Algunas acciones que podemos empezar a hacer para mostrar ese respeto es cederles siempre el lugar reconocido por preferente y procurar no contradecirles jamás.
Cuando nos creamos con derecho de hacerles alguna observación, guardemos una moderación respetuosa, que lejos de indisponerlos contra nosotros, les inspire una dulce confianza y les empeñe a escucharnos favorablemente.