No contar con una buena iluminación a la hora de estudiar puede llevarnos a forzar la vista y generar síntomas de fatiga visual y cansancio, así como dificultades para poder concentrarse y sostener el estudio en el tiempo.
Para casos de estudio, es muy importante tener en cuenta ciertos aspectos sobre la iluminación de la estancia de estudio.
La luz puede presentar un total de tres temperaturas básicas.
Estas son la fría, la neutra y la cálida.
Si bien es cierto que la mejor manera de estudiar es con la luz natural del sol, en ocasiones los estudiantes universitarios deben estudiar en horas donde la luz solar ya no esta presente.
Se ha comprobado, que su uso durante las noches puede ser contraproducente, manteniendo al cerebro despierto y provocando a largo plazo, problemas de sueño a los estudiantes, lo que conlleva a peores resultados en un futuro para su concentración.
Por eso, a la hora de tener que estudiar o leer durante la noche, se recomienda las luces cálidas o neutras.
Dar luz de manera uniforme en el espacio de estudio.
La luz debe venir desde arriba, por encima del hombro izquierdo para los diestros y del hombro derecho para los zurdos.
Que no se refleje.
Debe provenir de una lámpara que puedas mover y adaptar a donde necesites luz, mejorando el enfoque y evitando reflejos.
Idealmente, puedes regular la intensidad y temperatura de la luz de tu lámpara.
Si estás estudiando en un dispositivo digital en un ambiente oscuro, puedes oscurecer un poco tu pantalla o utilizar el modo nocturno para que la luz que refleja la pantalla no dañe tus ojos.