Hay todo tipo de sensores y entre los más conocidos por sus funciones destacan los sensores de posicionamiento, los sensores ópticos, los sensores de corriente y los sensores de presión. Hay sensores que miden la intensidad de la luz y otros que sirven como sensor de humedad, pues las funcionalidades de los sensores son muy variadas.
La función clave que comparten todos los sensores es la conversión: los sensores (o detectores) detectan y miden cantidades u objetos físicos, que pueden ser tan diversos como un código de identificación electrónica en una etiqueta diseñada expresamente que se denomina chip RFID (RFID significa "identificación por radiofrecuencia"), la cantidad de calor que hay en un objeto, un líquido o una persona, el movimiento de un objeto, una persona o un animal dentro de un campo visual supervisado electrónicamente, o el tipo de aceleración que experimenta un objeto, como caída libre o rotación.
Un termómetro de mercurio es un tipo de sensor de temperatura generalizado que convierte la expansión o contracción de un pequeño bulbo de mercurio en una escala legible (Celsius o Fahrenheit): cuando el mercurio se expande o se contrae, asciende o desciende dentro de un estrecho filamento hueco en el interior del vidrio, que por fuera tiene una escala de temperatura calibrada.
Otro tipo de sensor es el termopar, que responde análogamente a los cambios de temperatura de una manera lineal; en este caso, generando en la tensión de salida cambios proporcionales a los cambios térmicos.