El tamaño sí importa: la casa extensa, de decenas de habitaciones, jardines, fuentes y buhardillas es incosteable y energéticamente ineficiente.
Existe la idea generalizada que entre más espacio tenga una casa más cómoda será.
Tener salones para el comedor de 12 sillas, trinchadores y demás gabinetes para guardar costosas vajillas (que se usan solo en ocasiones muy especiales), lo mismo que la estancia es anacrónico e inasequible .
De acuerdo con una investigación de UCLA 32 familias dieron permiso para ser grabadas y saber cómo usaban sus casas.
Los resultados revelaron que nadie usa las estancias ni los comedores, pues las familias pasan más tiempo en la cocina y en el llamado “family room”, donde está la televisión.
La huella de carbono que toda construcción deja en el medio ambiente, muchas veces no es un factor que los clientes consideren, pues ellos tienen el dinero y quieren vivir de cierta forma.
Una casa pequeña, o Tiny House, es la que mide menos de 600 pies cuadrados, por lo que se vive con lo que realmente se necesita para vivir.
En la página apareció un análisis sobre las áreas promedio en los siguientes países: + En Hong Kong, por ejemplo, el tamaño de una vivienda promedio es de 45 metros cuadrados, mientras que en Australia es de 214.
Condiciones culturales definen el espacio necesario y digno para vivir, es verdad, pero ha llegado la hora de plantear otra manera de vivir y cuestionarse los parámetros supuestos del pasado.
Si en los años ochenta se decía que la familia pequeña vive mejor, en relación con el crecimiento demográfico, la casa pequeña, eficiente, bien pensada siempre será mejor.
A nosotros los arquitectos nos corresponde ayudar a que las personas dejen de pensar rígidamente, y que piensen no en función de tamaño o acumular cosas, sino en experiencias espaciales las cuales no dependen de esos criterios.