La accesibilidad es la cualidad de fácil acceso para que cualquier persona, incluso aquellas que tengan limitaciones en la movilidad, en la comunicación o el entendimiento, pueda llegar a un lugar, objeto o servicio.
La accesibilidad universal es aquella condición que deben cumplir los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos o instrumentos, herramientas y dispositivos, para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad, comodidad y de la forma más autónoma y natural posible.
Actualmente, la accesibilidad ha dejado de ser sinónimo de supresión de barreras físicas para adoptar una dimensión preventiva y amplia, generalizable a todo tipo de espacios, productos y servicios.
La accesibilidad es un derecho de la persona y, como tal, debe ser tratado para conseguir la equiparación de de oportunidades.
Así mismo, la persona tiene derecho a la autonomía y la movilidad personal, como correspondencia al logro de una vida plenamente independiente.
Por último un aspecto fundamental es la normativa, que desde hace unos años obliga a que todo bien, producto o entorno sea accesible para todas las personas.
Habiendo entendido el concepto de accesibilidad, vamos a ver cómo hoy en día el concepto aún se confunde.
Seguro que muchos hemos escuchado alguna que otra frase surrealistas como: Mi comunidad de vecinos es accesible, porque hemos puesto una rampa en el portal
La estación de tren es completamente accesible, pero asegúrese de llamar antes para que le pongan la rampa
Desde hace mucho tiempo venimos asociando Accesibilidad con la colocación de una rampa, da igual de qué pendiente, para que puedan acceder las personas en silla de ruedas, o más bien para que puedan entrar a nuestro edificio.
Pero la accesibilidad ya no es esto, ya que se está confundiendo accesibilidad con supresión de barreras físicas.
Si hablamos de la colocación de una rampa, que evidentemente es muy necesaria, debemos indicar que ésta debe de servir para que pueda acceder personas en silla de ruedas, carritos de compra, carritos de bebé o incluso personas que les cueste o no puedan subir escaleras y además debemos tener presente los porcentajes de inclinación de las rampas, su pavimento antideslizante, etc.
Alguna vez nos hemos planteado de qué forma circulan las personas con discapacidad visual por la calle.
Y en aspectos de evacuación y emergencias, ¿cómo desalojar un edificio en riesgo en donde existan persona con discapacidad auditiva?