El juego es beneficioso en cualquier momento de la vida, pero sobre todo en la etapa infantil. El juego es estimulación, diversión, relación, valores, cooperación, aprender los límites, aprender a perder y ganar. Algunos juegos tradicionales no requieren material o muy poco, y favorecen las relaciones sociales entre los niños y niñas mediante la diversión. A través del juego también trabajamos y potenciamos diferentes habilidades como la precisión, la coordinación, la astucia, la agilidad y la autonomía de los niños y niñas, sobre todo en las edades que comprenden de 3 a 12 años. Por eso es muy importante que los niños y niñas tengan espacios y momentos del día para jugar. La gracia de los juegos tradicionales es que también los podemos adaptar a las situaciones y espacios que tengamos, cambiando o añadiendo algunas normas. Podemos jugar en el patio de la escuela, en la calle, en el esplai, en el parque o en medio del bosque,… ¡No hay límites mientras haya ganas de pasarlo bien. En el juego, la edad no importa, ¡todos podemos participar. Actualmente, hay muchas escuelas y entidades que están recuperando los juegos tradicionales para favorecer los juegos en catalán y, por lo tanto, la inmersión lingüística cultural en el patio de la escuela. El juego tiene grandes beneficios educativos, emocionales y sociales.