Estudiar es una actividad que requiere un ambiente adecuado en el que poder concentrarse y dedicar toda nuestra atención a aquello que queremos aprender.
Tanto sea en la habitación, el estudio o el despacho de casa, el lugar que elijamos para estudiar debe ser una habitación sin ruidos, bien ventilada, sin cambios bruscos de temperatura y, sobre todo, con una buena iluminación.
Cuando estudiamos necesitamos poner toda nuestra atención sobre los libros, apuntes o la pantalla del ordenador y esto significa enfocar la vista de cerca durante periodos sensiblemente largos, en los que unas condiciones de iluminación adecuadas para estudiar son imprescindibles para evitar dolores de cabeza, fatiga ocular y problemas en los ojos, a medio-largo plazo.
Además, diversas investigaciones han demostrado que el desempeño cognitivo bajo circunstancias de mala o deficiente iluminación, reduce nuestro rendimiento y atención, dañando, incluso, nuestra capacidad para recordar y aprender.
Los manuales de técnicas de estudio coinciden en que la mejor luz para estudiar son aquellas soluciones que combinan la luz natural con una iluminación mixta de luz ambiente y punto de luz en la mesa de trabajo, como una lámpara flexo que nos permite llevar la luz hasta un punto exacto, sobre apuntes, libros, ordenadores o la resto de materiales de estudio.
Diversos estudios han constatado que la mejor iluminación a la hora de estudiar es la que proporcionan las luces neutras que son las que más se aproximan en color a la luz solar.
Las luces de estudio más apropiadas para un ambiente de trabajo en el que se requiere fijar la vista en distancias cortas y prestar atención a lo que leemos o hacemos, son las luces neutras de 3.000 a 4.200k.
Entre 400 y 500 lux es lo recomendado en luz para estudiar.