La higiene de las personas cuidadas es una de las cosas más importantes de tu tarea como cuidador. La limpieza corporal es clave en la calidad de vida del paciente y es por ello que debes realizarla de manera correcta y con responsabilidad para preservar su estado de salud y su intimidad. Un momento del aseo personal es una situación muy íntima que además te permite comprobar el estado general del paciente dependiente.
Para hacer más fácil y efectivo el aseo personal de tu paciente, te damos algunas recomendaciones:
Evaluación: Observa el grado de dependencia de la persona cuidada: puede necesitar desde una simple supervisión en el momento de la ducha hasta que seas tú quien tenga que realizar totalmente su aseo.
Programa una rutina de aseo diaria, siempre a la misma hora.
Preparación. Tanto si es en el cuarto de baño como en la cama, la habitación debe tener una temperatura cálida sin corriente de aire y contar con intimidad.
Cierra la puerta para que nadie interrumpa.
Ten preparado lo que vayas a necesitar: jabón, esponjas, champú, acondicionador, polvos de talco, cremas y toallas de varios tamaños.
Importante: Coloca una silla a mano por si tu paciente necesita sentarse.
La tarea de bañar a un paciente no es simple, requiere tiempo y dedicación.
Es muy importante que le preguntes todo el tiempo a la persona cuidada cómo se siente y que le permitas valerse por sí misma, dentro de sus posibilidades.