Un espacio amigable es un lugar físico donde se cubren las necesidades básicas que niñas, niños y adolescentes requieren.
En este caso, de quienes se encuentran en situación de movilidad en el país.
En esta ubicación, ellas y ellos se sienten a salvo, sin peligros para su integridad física, con tranquilidad, apoyo emocional mediante la ternura de las personas más cercanas con las que conviven, certezas en sus rutinas cotidianas de vida y una zona para jugar.
Se trata de un sitio que no solo es físico, sino que concentra características que les generan un ambiente de paz, donde sienten aceptación, que se les toma en cuenta al escucharles, con cuidados personales de acuerdo con su edad y donde se expresan con libertad.
El espacio amigable es un lugar inclusivo en el que no se les estigmatiza por una condición de vida.
En estos sitios hay condiciones para que se les eliminen etiquetas discriminatorias, se les acepte como son y se les integre.
La condición amigable surge a partir de la corresponsabilidad de todas las personas adultas involucradas en la construcción del área segura, que establecen acuerdos de convivencia con ellas y ellos.
Con sus opiniones recabadas, el siguiente paso es la construcción de los espacios seguros, que se expone en el siguiente apartado de esta serie sobre albergues.
Las reuniones con albergues de sociedad civil responden a los retos que se presentan por el incremento del flujo migratorio en el país.
La tendencia observada en los últimos años de niñas, niños y adolescentes que ingresan al país de manera no formal va en aumento.
Pasaron en 2022 de 71 mil 207 personas de 0 a 17 años procedentes del extranjero canalizados por el Instituto Nacional de Migración, a 113 mil 670 en 2023, lo que representa un incremento de 59 por ciento.